¿Qué es el Dzogchen?

El Dzogchen o Gran Perfección, es un conjunto de enseñanzas que son impartidas con el propósito de llevarte al conocimiento de tu condición real como individuo, mostrarte la naturaleza de tu mente, enseñarte como morar en dicha naturaleza, como estabilizar tu forma de morar y, una vez que moras en el estado no dual de tu mente, que puedas descubrir por ti mismo que no existe nada bueno o malo en sí, que la naturaleza de tu mente lo abarca todo y, partiendo de aquí, eso te permite ser compasivo, amoroso y comprensivo con todos los seres, independientemente de sus características personales.

Es considerado como el más alto, más secreto, más sagrado y más directo de los 9 caminos o acercamientos a la Budeidad. Aparece por primera vez en la India 200 años antes de nuestra era, y migra al Tíbet 900 años más tarde, su práctica no depende de formas culturales, imágenes, deidades u objetos, ni de escalonados rituales, pasos, estudios, purificaciones, preparaciones o prácticas. Es la cima de todos los caminos de realización del budismo y en especial del Budismo Tántrico Tibetano, identificado como el atajo que proporciona el Budismo Vajrayana para alcanzar la iluminación en esta misma vida. Es un camino extremadamente simple, lo que no implica que sea un camino fácil, es un camino que te lleva a descubrir directamente tu propio estado primordial libre de obstáculos y sin embargo es un Camino Sin Camino, porque no existe ningún camino que te pueda llevar al lugar en el que ya te encuentras, basta con reconocer que lo que buscas ya lo posees, aquí y ahora, reconocer que todos, por naturaleza, ya somos budas.

Podríamos decir que es un camino en el que la clave no es obtener algo en un futuro que nunca llegará, sino descubrir, reconocer un presente pleno de realización, encontrando la perfección de todos los seres y la libertad que ésta implica, al dejar atrás todo juicio, eliminando de nuestras vida la necesidad de estar calificando y juzgando absolutamente todo, para morar en un estado de plenitud al aceparte a ti mismo, así como a todas las personas, cosas y situaciones que se presentan ante ti, como perfectos.

Porque si reconoces que no hay nada que buscar, la búsqueda ha terminado, porque el objeto de nuestra búsqueda y el sujeto que la realiza en realidad son la misma cosa, y si buscas algo, esto implica que crees no poseerlo, lo que genera una sensación de carencia, por ello entre más buscamos, se genera más ansiedad y ello generará una mayor sensación de carencia, hasta llegar al pánico de temer no encontrar nunca lo que buscamos, lo que nos lleva a intensificar la búsqueda, en un círculo infinito, que nos impide ver que ya poseemos lo que buscamos, a ese círculo se le llama samsara.

Experimentar en forma directa la naturaleza de tu mente, tu naturaleza búdica y darte cuenta que puedes acceder a ella en todo momento y que tu puedes despertar a ella simplemente mediante el reconocimiento de que ésta siempre ha existido en tu vida, no requiere de estudios o conocimientos previos de budismo, ni de ningún tipo de ejercicio o filosofía, requiere de capacidad de reconocimiento, para poder entender estas enseñanzas desprovistas de rituales, pero plenas de alegría y azoro de percibir directamente y con nuestros propios ojos la perfección de las cosas y los sucesos tal como son, sin tener que calificarlos o tratar de mejorarlos, la práctica del Dzogchen no te lleva a rechazar, ni a adoptar nada, simplemente te llevar a apreciar cada momento y descubrir lo maravillosa que es la vida.

El Dzogchen, no es otra religión, no es una filosofía, no es una serie de yogas, ni siquiera es una forma de meditación en el sentido convencional, es más bien una comprensión de lo que se encuentra más allá de la mente, es una forma de experimentar la vida, es una dinámica de reconocimiento, un sendero directo a la realización de la verdadera naturaleza del individuo, que en esencia, no depende de rituales para su realización, toda vez que se basa en el conocimiento de la liberación por sí misma, ya que todo surge, mora y se disuelve en la naturaleza de la mente.

El Dzogchen te muestra como descansar en el mundo tal cual es y no como deseas que sea. Es la llave para que abras la puerta a las más profundas experiencias de tu mente. Te ayuda a develar la verdadera responsabilidad de estar vivo, asumiendo conscientemente las riendas de tu vida, sin necesidad de depender de personas, objetos, instituciones religiones o filosofías para vivir a plenitud. No es algo que podamos asumir o adoptar, es más bien algo que podemos descubrir mediante nuestra experiencia directa.

Guadalajara Jal.
inscricion@espaciodzogchen.com
       
       

Derechos Reserados / 2015

       

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